La onubense María Forero ha sido protagonista en un artículo de ABC, donde se habló de cuando abandonó el Sporting Club de Huelva para practicar el baloncesto a propuesta de un profesor de Educación Físicva: "Fui un día solo para decirle al día siguiente en clase que no me lo dijera más", recuerda entre risas. Ese día arrancó la historia de una fondista que en su primera carrera, casi sin querer, ya hizo mínima para el Campeonato de España de su categoría.
Con 17 años dejó
Huelva para trasladarse a León, donde la esperaba el Centro de Alto Rendimiento y José Enrique Villacorta, un entrenador hecho a su medida. "Al principio pensé: ‘Pruebo un año y, si no me gusta, vuelvo’. Pero conecté muy bien con mi entrenador, y no me arrepiento para nada», afirma. León se convirtió en su nuevo hogar. Entre el frío norteño y el rigor de los entrenamientos, María encontró el ambiente ideal para pulir su carácter y comenzar a tomarse el atletismo en serio. "Gané independencia. Pasé de estar en casa con mi familia y amigos a vivir sola en una ciudad donde no conocía a nadie. Eso me obligó a madurar, a cuidar mi alimentación, mi descanso… el famoso ‘entrenamiento invisible’ al que antes no hacía ni caso. Fue ahí cuando mi carrera dio un salto de calidad".
Forero estudia Enfermería en la universidad de León. «Es complicado. De lunes a viernes mi vida es entrenar, trabajar en el hospital y estudiar. Apenas hay tiempo para otra cosa». Pero este equilibrio entre el deporte y los estudios no es un peso, sino una forma de mantener los pies en la tierra. «Fuera de la pista, soy muy espontánea, pero también estricta con mis rutinas. Tengo mucha constancia y sé cuándo toca esforzarse y cuándo relajarse. Eso es clave para no quemarme ni física ni mentalmente".
"A corto plazo mi objetivo es el europeo de cros –se disputa este domingo–, luego el Campeonato de España de cross y, en verano, el europeo sub-23 en los 5000 metros, que es mi última oportunidad en esta categoría. Después, lo que venga será un premio más", explicó.
Más allá de esta temporada, el destino es clarísimo: "Quiero estar en Los Ángeles 2028", afirma con determinación. "Mi meta no es solo ir a los Juegos, sino disputarlos de verdad, llegar a una final olímpica. Me quedé cerca de ir a París y eso me demostró que puedo hacerlo. Ahora sé que mi ciclo olímpico es este".
En lo personal cuenta que "soy muy sencilla. Me encanta salir a una terraza, hablar con amigos al sol, disfrutar de momentos simples. Es algo que hacía en
Huelva y que también hago en León".